martes, 31 de enero de 2012

EL ÚLTIMO, QUE CIERRE LA PUERTA

Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.
ALBERT EINSTEIN

Seis meses de bronca e inacción (La Voz de Asturias)

Francisco Alvarez-Cascos no pudo evitar una lágrima tras prometer el cargo

Esta es la crónica de un divorcio. Del divorcio entre la clase política y los ciudadanos de Asturias.

La historia de unas elecciones (Mayo de 2011) donde el desánimo y el triste espectáculo de unos Partidos más preocupados de sus problemas que de los problemas de los asturianos y prendados de sus propios desaciertos, permitieron que una formación surgida de la nada (Foro Asturias) y un político que nunca consiguió grandes triunfos en esta tierra (Álvarez Cascos) les ganara la partida a los mayoritarios.

Y la ganó de la peor manera posible. Una persona que siempre se caracterizó por su escasa capacidad para el dialogo y su carácter prepotente fue investido Presidente en clamorosa soledad.

En clamorosa soledad porque El Presidente nunca fue capaz de pactar nada con los grupos de la oposición. Ni quiso, ni pudo, ni supo.

Y estos grupos no cumplieron con lo que se espera de la oposición. Presentar una alternativa. No la tenían ni juntos ni individualmente.

Elecciones a la Junta General del Principado de Asturias de 2011

Y a partir de ahí, el desencuentro fue total. Ni unos admitieron diálogo ni los otros quisieron “quemarse” esperando lo inevitable. La convocatoria de nuevas elecciones.

¿Y quien está pagando la factura?:

La crisis mantiene a 200.000 asturianos al borde de la pobreza

Una persona busca alimentos desechados entre las basuras de Mercamadrid en diciembre. A.F.P.

Si unos y otros tuvieran dignidad política, no repetirían, no se presentarían nuevamente y dejarían paso a otros políticos de sus partidos (que los hay) o de otros partidos (que también los hay) que tuvieran verdaderas ganas de cambiar las cosas en Asturias.

Pero esta es también la crónica del fracaso de una sociedad. De la sociedad asturiana, desmovilizada, sin capacidad para exigir a sus políticos responsabilidad y seriedad. Una sociedad desvertebrada, a la que resulta cómodo ampararse en el “son todos iguales” para no asumir sus propias responsabilidades, para no exigir, para no ejercer sus derechos y deberes como ciudadanos.

Y este patético conformismo nos llevará nuevamente al suicidio social de nuestra sociedad, cada vez más apática, menos vital, más conformista.

Acabo con la frase que pongo al inicio de esta entrada. Frase que dirijo no a los políticos fracasados de esta legislatura, sino a los ciudadanos de Asturias, verdaderos cómplices y víctimas de esta situación.

No sigamos haciendo lo mismo.

Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.
ALBERT EINSTEIN
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