miércoles, 2 de septiembre de 2009

UN POETA TRISTE.

Don Pedro Calderón de la Barca era un gran poeta, pero triste a conciencia, como corresponde a un autor de autos sacramentales.

Como muestra, unos versos de su obra La Vida es Sueño:

Cuentan de un sabio, que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas yerbas que cogía.
«Habrá otro», entre sí decía,
«más pobre y triste que yo?»
Y cuando el rostro volvió,
halló la respuesta, viendo
que iba otro sabio cogiendo
las hojas que él arrojó.

Hala, me voy a dormir. Si puedo, porque me entran unas ganas de llorar…

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