domingo, 26 de julio de 2009

¿ES CONTAGIOSA LA FELICIDAD?

A veces los problemas del día a día, los años y los achaques propios y ajenos te van gastando la vida.

Ayer tenía que asistir a la boda del único hijo de mis mejores amigos, y tengo que reconocer que por todo y por nada,  no me encontraba en el mejor estado de ánimo. Sin embargo hay citas a las que no puedes faltar y esta era una de ellas.

La ceremonia resultó muy emotiva y en el banquete, en compañía de nuestros amigos y de otras muchas personas que queremos bien,  cuando me dí cuenta me estaba riendo y pasándolo bien. Después, estuvimos bailando y riéndonos hasta más allá de las 12 de la noche.

Cuando veía tan feliz a la compañera de mi vida, tan felices a nuestros amigos y a tantas personas que queremos, no podía ni quería evitar el sentirme cada vez más a gusto, más satisfecho.

Cuando llegamos a casa, me encontraba agotado pero feliz como hacía mucho tiempo que no me sentía. Y cuando miraba a los ojos a mi mujer, su felicidad se reflejaba en la mía y la aumentaba.

El propio cansancio hizo que tardase en dormir y se me ocurrió pensar que estaría muy bien que alguien descubriese los mecanismos de contagio de la felicidad y crease una anti-vacuna que aumentase las probabilidades de transmisión.

Y es que cuando no duermo, se me ocurren unas cosas más raras…

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