martes, 9 de junio de 2009

MAS ALLA

La socialdemocracia se hunde en la peor derrota de su historia

Una Cámara a juego con los gobiernos

Información obtenida de Público

Resultados globales de las elecciones a la Eurocámara

Información obtenida de El Mundo

Más allá de lo anecdótico que los tres puntos largos de distancia entre el PP y el PSOE, conviene analizar los motivos por los que una crisis originada por las políticas liberal-conservadoras traiga como consecuencia el hundimiento de la izquierda socialdemócrata y la subida o el afianzamiento de los partidos de centro derecha, cada vez más escorados hacia la derecha integrista.

Con esta perspectiva, parece como si el pueblo soberano hubiera perdido el norte en sus decisiones. Pero olvidamos a veces precisamente que el pueblo es soberano y vota para elegir a sus representantes y no para ratificar las oligarquías políticas de tal o cual bando. Si alguien se equivoca, son precisamente los partidos que no saben responder con sus propuestas a las expectativas de los ciudadanos.

Y con esta perspectiva, y desde unos índices de participación que rozan pero no llegan al 50% del censo, la conclusión clara es que todos los partidos han perdido, cuando menos, una buena parte de su representatividad real ante los ciudadanos.

El análisis de los resultados de las ejecutivas de los partidos mayoritarios, poco o nada tiene que ver con la realidad. La crisis es un invento para justificar la bajada de los unos y el ascenso de los otros, que tranquilamente podría ser intercambiable en otras circunstancias económicas.

La crisis económica es el resultado de un fracaso del sistema como forma de satisfacer los anhelos de la mayoría del cuerpo social. Es probable que el capitalismo financiero, una vez recapitalizado y purgados sus elementos más inestables, salga reforzado de la crisis, como pasó con otras anteriores, por la importante capacidad de adaptación del sistema. Pero es también probable, por no decir seguro, que los ciudadanos en general saldrán perjudicados durante muchos años y con una merma importante en sus derechos políticos y sobre todos sociales.

Por eso, y porque la ciudadanía tiene una intuición política que casi siempre supera a los dirigentes de las cúpulas partidarias, el castigo de la socialdemocracia ha sido aún más fuerte que el de la derecha, que tampoco ha ganado votos.

Porque si la socialdemocracia no tiene capacidad para cambiar realmente las cosas, su papel en la sociedad tiene los días contados.

Porque vendernos sacrificios para todos y privilegios para unos pocos, lo sabe hacer mejor la derecha.

Quiero acabar con una cita de Pablo Iglesias, fundador del P.S.O.E.:

"Quienes contraponen liberalismo y socialismo, o no conocen el primero o no saben los verdaderos objetivos del segundo."

Que nadie confunda los mensajes, debe ser labor prioritaria de los dirigentes de la izquierda.

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