domingo, 29 de marzo de 2009

MANUAL PARA GLORIFICAR UNA ESTAFA

Las épocas de crisis se caracterizan por la confusión de las ideas y los valores. Unas mueren y otras  nuevas tratan de nacer entre las cenizas de las anteriores.

Desde que el mundo es mundo, siempre hubo personas sin escrúpulos que se aprovecharon de la buena fé y la inocencia de algunos y de la avaricia de otros muchos.

Madoff lejos de ser una excepción, es la consecuencia lógica de la falta de controles y la irresponsabilidad social de algunos poderes públicos y privados.

Y como bien se encargan de algunos periodistas de recordar en estos días, aquí tenemos (entre otros) un precursor de Madoff, que estos días ha adquirido nuevo protagonismo por haber sido encontrado después de 18 año de vergonzosa fuga: Pepe el PoPular.

Lo que ya parece ser una desvergüenza propia de este país es el hecho de que aún haya gente que se permite defenderlo.

Leyendo los Foros de algunos periódicos y los artículos publicados en ciertos medios, da la sensación de que a veces se pierde el sentido del bien y del mal.

El vender no lo justifica todo, y esta historia debería ser una demostración de ello:

En La Nueva España de hoy se publica este párrafo que no tiene desperdicio:

Si no se tuerce algo, pronto estará en España. «Algo debía temer, y no precisamente la cárcel, para marcharse con un pasaporte falso e iniciar una nueva vida en México. En Santander lo dejó tirado mucha gente a la que ayudó, y que luego hablaron mal de él», sostiene una persona que lo trató en el pasado. «No había cosa más dura para él que separarse de Asturias y de los suyos», añade. Y si lo han pillado, añade, es porque «le dio la gana».

Parece que la teoría de la conspiración y la afición a dejar afirmaciones ni probadas ni probables lleva a algunos a inventarse la historia por su cuenta. La simple realidad de un estafador parece que vende menos periódicos que oscuras “manos invisibles”.

También en La Voz de Asturias del 29-03-2009 parecen haber descubierto a un justiciero

"No digo que no sea culpable pero no me llevé nada y lo demostraré"
´Pepe el del Popular´ asegura que se "dejó agarrar y solo quiere venir a España".

Resulta un poco raro que para “dejarse agarrar” trata de sacar un visado para EE.UU. Si quería venir a España lo tenía tan sencillo como coger un avión, venir y entregarse. O no haberse ido.

Otra “jugosa” información del mismo periódico, nos habla de las bondades del estafador huido:

Sus amigos de la localidad de Tepoztlán, donde residía con su familia, aseguran que es "una buena persona que ha ayudado a mucha gente".

Lástima que en un párrafo posterior lo estropean, porque informan de que:

En el barrio de San Miguel, donde está la casa, nadie parece recordar al prófugo de la justicia española durante 18 años, salvo un empleado de la estación de autobuses que aseguró que esta persona "viajaba con frecuencia" a Ciudad de México. Ni en la farmacia cercana ni en el puesto de frutas ni en la tienda de ultramarinos del barrio reconocen la fotografía de Pérez Díaz facilitada por las autoridades mexicanas.

Parece que toda esa gente a la que ayudó, tiene mala memoria ¿no os parece?.

El día 28 de Marzo, el titular parecía describir a un héroe capaz de sacrificarse por los demás:

«Quiero dar la cara, aunque me metan 10 años»

«En los 18 años que llevo en México no he hecho otra cosa que trabajar», afirma José Pérez
El bancario, buscado por un fraude de 36 millones, asegura que huyó «por presiones»
«Yo no me llevé ese dinero, y así voy a demostrarlo a las autoridades españolas»

Seguramente en estos tiempos de crisis, todos podríamos sentir simpatía por el que describen como un  “héroe”, trabajador infatigable, dispuesto a dar la cara por la verdad.

Claro que si lo que quiere es dar la cara ¿por que la estuvo ocultando estos 18 años?. La dura realidad es el dinero que estafó y la cantidad de gente a la que perjudicó.

El 27-03-2008, La Nueva España entrevista a alguna de sus víctimas en Santander.

«Si le veo, le invito a comer; Pepe favoreció mucho el comercio», afirma un estafado

• José Sáez Carrasco, al que Pérez Díaz desfalcó 8 millones de pesetas, duda que el allandés se llevase tanto dinero

Uno de ellos es José Sáez Carrasco, más conocido como «Godofredo», que es el nombre de su tienda de pesca, «la más grande de Santander». A este comerciante jubilado, Pepe le estafó ocho millones de pesetas, y a su hijo más de dos. Para entendernos, con ese dinero se podía comprar un buen piso en 1991. «Al final cobré y me llevé el dinero al Central Hispano, que es casi un banco estatal», afirma Sáez. A José Pérez Díaz no le guarda rencor, al contrario. «Está mal hecho lo que hizo, pero si le veo, le invito a comer. Pepe favoreció mucho el comercio», asegura.

«Pepe cogió depósitos y les prestó dinero a políticos, algunos muy conocidos, a ingenieros, a conserveros, a empresarios muy importantes», desgrana José Sáez. Y también a los comerciantes de Santander. «Ayudó a toda la zona», añadió.¿Llevándoles el dinero????

Parece que conoce bien el asunto. ¿Habrá contado lo que sabe a la fiscalía, como es la obligación de un buen ciudadano.

Al periódico se le olvida comentar que Saez Carrasco además de comerciante jubilado es también conocido por ser o haber sido líder de un grupo ultraderechista en Santander.

Claro que al cobrar el dinero, se lo llevó a “un banco casi estatal”. En el curso de la entrevista demuestra tener un amplio conocimiento de las novelas de espionaje:

«Si alguien se lleva 6.000 millones de pesetas, a los quince días tiene encima a la CIA, al Mossad y a todos los servicios secretos, no tiene ninguna posibilidad de escapar, ni siquiera en México»,

¿Cuales eran entonces las grandes virtudes de este vendedor de humo?. Parece que otro de los estafados nos lo aclara:

Un hombre «afable, de rompe y rasga», que pagaba las angulas en efectivo

Felipe Sayalero, al que Pepe estafó 12 millones y que se encerró en el banco, afirma que no puede hablar mal de él.

En su restaurante, cuando hacía alguna celebración, «pagaba las angulas en efectivo». Eso sí, miraba por el dinero. «Felipe, que no falte, pero tampoco te pases con el precio», le decía al hostelero

Claro, como va a hablar mal de él, si le pagaba las angulas en efectivo. Y quizá en alguna ocasión se las pagó con el dinero que este le había depositado, por lo que cuenta.

Y además era un hombre ahorrador, que controlaba los precios. Un “ejemplo” para futuras generaciones. Vamos para ponerle una estatua en la plaza del Ayuntamiento de Santander ahora que quitaron a Franco.

Al fin y al cabo Franco era mucho peor.

Claro, que un poco mentiroso era, eso sí:

En una carta de despedida fechada el 3 de marzo de 1991 había dejado su único rastro y una sucinta explicación. «Pepe el del Popular» no sólo pedía perdón a su familia, sino que también mostraba su confianza en Dios y en Luis Valls Taberner. Mentía, claro. Decía que se iba «con lo justo para subsistir uno o dos meses» y han transcurrido 18 años

Pero bueno, parece que incluso era capaz de bajar de su Olimpo particular para tratar como personas a sus vecinos, por lo cual algunos parecen estarle “justamente” agradecidos:

Ayer no era tarde para tertulia en el bar de El Chino, pero tampoco para hacer valoraciones sobre la suerte que ha corrido «Pepe el del Popular», que ha dejado muy buen recuerdo en el pueblo. En Linares todos guardan «cariño» a Pepe. Dicen de él que «siempre tuvo un trato exquisito con los vecinos».

Otras informaciones inciden en lo “conocido” que era en Veracruz, aunque según hemos podido ver en otra información, en su ciudad nadie se acuerda de él. Claro, igual se olvidaron porque como ya pasó una semana desde la detención…

El abogado Marcos Ruiloba Alvariño denunció en 1995 que Pepe el del Popular estaba en Veracruz, donde era agente comercial. José Pérez no había perdido el contacto con algunos santanderinos, y en Veracruz era muy conocido

Este abogado parece tener un amplio conocimiento del caso, según la información que publicaba el diario El Mundo el 19-01-1995:

El abogado santanderino Marcos Ruiloba, que defiende los intereses de algunos de los más de 300 afectados por el desfalco, puso este fin de semana en conocimiento de la juez que lleva el caso, María José Arroyo, el paradero de José Pérez.

Ruiloba tuvo acceso a esta información a través de un cliente suyo -cuya identidad no ha sido desvelada- que asegura haber estado vinculado durante un tiempo con «Pepe, el del Popular», con quien habría realizado diversos negocios, en concreto, los negocios los realizó con el grupo dirigido por José Pérez y el empresario Eduardo Alvarez, que también está inculpado en el proceso

¿Pero cual es el motivo por el que algunas de sus “victimas” lo defienden?. Quizá estos dos párrafos de una información publicada en ABC nos den una pista

La decidida actuación de «Pepe el del Popular» le valió no pocos elogios y le dio fama más allá de la capital cántabra, pero lo cierto es que en Santander ya era una celebridad. Con un don de gentes a prueba de cualquier circunstancia, José Pérez Díaz reunía en su sucursal a la clientela más selecta de la ciudad. Más de 250 clientes a quienes ofrecía por sus depósitos entre dos y tres puntos porcentuales más de interés que cualquier otra entidad de la ciudad, de su banco o de cualquier otro.

Eran tiempos en los que la informática no había irrumpido en la banca y las libretas se actualizaban a mano. Una máquina de escribir y un sello eran la garantía del apunte en la libreta de ahorro.

Las de los 250 clientes en cuestión eran llevadas directamente por Pérez Díaz, al que la investigación acusó de montar un «banco paralelo» ofreciendo a los clientes tipos de interés superiores.

Según la investigación, el negocio consistía en captar dinero a los clientes, su desvío de la contabilidad de la sucursal y su inversión en activos de mayor riesgo para generar más intereses.

Cuando el negocio comenzó a flaquear por algunas inversiones fallidas, Pérez Díaz habría captado más clientes y con sus aportaciones habría pagado los intereses de los clientes más antiguos, convirtiendo el «banco paralelo» en una estafa piramidal.

Tras más de tres meses de investigación, el Popular tasó en unos 6.000 millones de pesetas la presunta estafa del director de sucursal fugado, contra el que presentó las denuncias correspondientes.

A su vez, muchos de los clientes denunciaron también al Banco Popular. Alegaban que ellos entregaron el dinero al banco y que éste había desaparecido. El banco pagó las cantidades desaparecidas en las cuentas directamente gestionadas por Pérez Díaz y el escándalo remitió.

Claro, ahora se entiende mejor. Cobraban intereses por encima del mercado, y al final recuperaron su dinero.

Seguro que más de uno lo invitaría a comer, y si fuera menester le volvería a confiar su dinero. Aunque después volviese a llorar como entonces.

¿Y las personas a las que favoreció?. Reiteradamente en algunos artículos de prensa se hace mención a los favores que hizo:

"una buena persona que ha ayudado a mucha gente".

Pero ¿donde están?. Aparte de pagar las angulas en efectivo ¿que buenas obras hizo?. Puede que su presunto socio, condenado en juicio si pudiera atestiguar que le hizo favores. Pero ¿a quien más?.

No están porque no existen. Es probablemente una fabulación, una mentira que se quiere convertir en verdad a fuerza de repetida, sin pruebas, sin testigos, sin ejemplos.

Robin Hood no existe. Ni robó solo a los ricos ni dio nada a los pobres.

Sería conveniente pedir a los medios de comunicación más seriedad cuando tratan asuntos que afectan al sentido de lo digno y lo indigno. Más en estos tiempos en los que mucha gente sufre con el paro y la crisis económica. No justifiquemos a los chorizos.

¿En que acabará el culebrón?. El presunto estafador probablemente acabará en la cárcel.

¿Alguien le llevará tabaco?.

 

Referencia de noticias sobre el caso:

http://news.google.com/news?um=1&ned=es_us&hl=es&ncl=1295278184&cf=all&start=0

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