sábado, 17 de enero de 2009

UN POEMA AL DÍA

 

En estos tiempos, tan prosaicos y poco partidarios de la lírica, una docena de blogueros han tenido la buena idea de crear una página dedicada a la poesía. Os dejo el enlace:

Un poema al día

Manuel Saco, articulista y periodista de Público, ha rescatado en esa página, este poema de Miguel Hernández que yo no conocía y que sobrecoge por la dureza del tema y la fuerza que destila:

Archivo:Miguelhernandez.jpg

Muy de mañana, aún de noche,

Antes de tocar diana,

Como presagio funesto

Cruzó el patio la sotana.

¡Más negro, más, que la noche

Menos negro que su alma

El cura verdugo de Ocaña!

Llegó al pabellón de celdas,

Allí oímos sus pisadas

Y los cerrojos lanzaron

Agudos gritos de alarma.

"¡Valor, hijos míos,

que así Dios lo manda!"

Cobarde y cínico al tiempo

Tras los civiles se guarda,

¡Más negro, más, que la noche

Menos negro que su alma

El cura verdugo de Ocaña!

Los civiles temblorosos

Les ataron por la espalda

Para no ver aquellos ojos

Que mordían, que abrasaban.

Camino de Yepes van,

Gigantes de un pueblo heroico,

Camino de Yepes van.

Su vida ofrendan a España,

Una canción en los labios

Con la que besan la Patria.

El cura marcha detrás,

Ensuciando la mañana.

¡Más negro, más, que la noche

Menos negro que su alma

El cura verdugo de Ocaña!

Diecisiete disparos

Taladraron la mañana

Y fueron en nuestros pechos

Otras tantas puñaladas.

Los pájaros lugareños

Que sus plumas alisaban,

Se escondieron en los nidos

Suspendiendo su alborada.

La Luna lo veía y se tapaba

Por no fijar su mirada

En el libro, en la cruz

Y en la "star" ya descargada.

¡Más negro, más, que la noche

Menos negro que su alma

El cura verdugo de Ocaña

Miguel Hernández murió de tuberculosis en la cárcel de Alicante el 28 de Marzo de 1942. Sus delitos fueron ser poeta, ser republicano y ser una persona honrada.

 

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